Gracias a las familias: ¿Cómo hemos validado una herramienta para seguir el desarrollo infantil?

Entender cómo crecen y se desarrollan los niños durante los primeros años de vida es esencial para las familias, los profesionales sanitarios y la sociedad en su conjunto. Como madres y padres, observáis cada día las habilidades, comportamientos y progreso de vuestro hijo o hija. Estas observaciones cotidianas son especialmente valiosas durante la infancia, una etapa caracterizada por un desarrollo muy rápido en áreas como el movimiento, la comunicación, el aprendizaje, las emociones y la interacción social. El objetivo de este estudio fue asegurar que el instrumento “Developmental Profile-3 (DP-3)” que completasteis refleje de manera precisa el desarrollo infantil y pueda utilizarse con confianza con familias en España.

El DP-3 es un cuestionario completado por los padres, basado en el conocimiento de los comportamientos y habilidades cotidianas de vuestro hijo o hija. Aunque el DP-3 se ha utilizado internacionalmente y ya existía una versión en español, no se había evaluado de forma independiente en un estudio científico con familias de la población general en España. Por este motivo, examinamos si la versión española del DP-3 presenta propiedades psicométricas adecuadas, incluyendo fiabilidad, validez y sensibilidad al cambio evolutivo, cuando es completado por familias como la suya.

Gracias a las familias del estudio BiSC que completasteis el DP-3 cuando vuestros hijos e hijas tenían 28 meses, pudimos analizar la relación entre las puntuaciones del DP-3 y factores conocidos por influir en el desarrollo temprano, como la edad, las características familiares, el nivel educativo de los progenitores y la lactancia materna. En muchos casos, también habíais completado el DP-3 cuando los pequeños tenían 8 meses, lo que nos permitió estudiar los cambios en el desarrollo a lo largo del tiempo. Además, en un subgrupo de familias, comparamos los resultados del DP-3 con la evaluación Bayley realizada por Muriel cuando los niños tenían 18 meses. Esta comparación nos ayudó a evaluar hasta qué punto la información proporcionada por los padres se alinea con evaluaciones clínicas más detalladas.

Los resultados mostraron que la versión española del DP-3 es una herramienta fiable y válida para medir el desarrollo en la infancia. El cuestionario presentó una buena consistencia interna y midió los distintos dominios del desarrollo de manera estable y coherente. Las puntuaciones del DP-3 aumentaron tal y como se esperaba con la edad de los niños, lo que indica una sólida validez evolutiva y demuestra que las respuestas de los padres proporcionan una imagen realista y precisa de las habilidades de sus hijos. Además, los resultados del DP-3 se asociaron de manera significativa con las puntuaciones obtenidas en evaluaciones realizadas por especialistas, lo que respalda la conclusión de que la información informada por los padres refleja las habilidades reales de los niños.

También observamos que el DP-3 es sensible a los cambios en el desarrollo a lo largo del tiempo. Cuando se completó a diferentes edades, captó el progreso evolutivo que se produce de forma natural durante la primera infancia. Al mismo tiempo, fue capaz de detectar diferencias más sutiles entre los niños, como las ventajas asociadas a la lactancia materna. Aunque el DP-3 no es una herramienta diagnóstica, juega un papel importante en la identificación de niños que pueden beneficiarse de un seguimiento más detallado.

Contar con un cuestionario validado científicamente tiene implicaciones importantes tanto a nivel individual como poblacional. Para las familias, una herramienta fiable basada en la información de los padres como el DP-3 permite monitorizar el desarrollo infantil de forma accesible y eficiente, incluso en contextos como escuelas o servicios de salud comunitarios. Al basarse en las observaciones de las personas cuidadoras, puede apoyar el cribado temprano y ayudar a identificar posibles dificultades del desarrollo en etapas iniciales, cuando la intervención puede ser más eficaz. A nivel de salud pública, los datos poblacionales proporcionados por las familias contribuyen a una mejor comprensión del desarrollo infantil y de sus determinantes, ayudando a orientar el diseño de programas de salud infantil y el desarrollo de políticas de salud pública basadas en la evidencia.

Como veis, vuestra participación en el estudio BiSC ha contribuido a garantizar que el DP-3 es preciso, útil y adecuado para las familias que la utilizan. De nuevo, os agradecemos sinceramente vuestro tiempo, implicación y confianza al contribuir a una investigación cuyo objetivo es apoyar el desarrollo saludable de todos los niños.

Esta noticia ha sido redactada por Pol Jiménez Arenas, estudiante predoctoral.

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